Carmina amatoria

A veces cierro los ojos y me pregunto
si es verdad todo esto
las lágrimas en tus ojos
el sexo agotador
las miradas oscuras
las caricias frágiles y seductoras
la alegría de respirar
Y me vuelco hacia tu abrazo, hacia el abrazo de tu vientre cálido y blanco, hacia la mirada gris, hacia tus manos bellas
Y me pregunto si no sirve
dejarme derretir entre tus piernas,
gritar de gozo al amanecer,
disfrutar casi como en una agonía de los placeres del sexo, de la comida, del beber
para tenerte acá, ahora, habitando mi mente
suspirando en mis oídos, adormeciéndote con mi mano recorriendo tu cabeza,
Y sueño sí, pero con los ojos bien abiertos,
en decadencia de sorpresas
en multitud orgásmica de chillidos, pelos, gritos, gemidos y maldiciones
que te quiero hoy, te quiero siempre, te quiero como mi mitad andrógina
mi complemento, mi alma externa.

3 comentarios:

  1. ¡Qué bello! además de bien logradas la intensión y evocación del poema.

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